Hoyo de Llaneces

por Juan David Dueñas Moyano el  3 marzo, 2014 |
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El Sábado nos despertamos con una lluvia constante que no paró en todo el día. Nos dirigimos hacia Arredondo para realizar la cueva Hoyo de Llaneces, una pequeña sima que apenas supera los 100 metros de profundidad.

Tras tomarnos el café en Arredondo tomamos un camino que sale detrás de la iglesia y va atravesando algunas casas. Llevábamos guardada la posición de la boca en el móvil por lo que no nos resultó muy complicado encontrarla. El acceso a la boca tiene bastante pendiente, y si le sumamos la gran cantidad de hojarasca y el barro tenemos todos los ingredientes para un buen piñazo. Así que con precaución fuimos bajando la rampa, que continúa unos metros habiendo entrado ya en la cueva.

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A nuestra derecha encontramos el primer pozo, como lleva unos días lloviendo cae bastante agua y la comunicación entre nosotros se hace díficil por el ruido del agua cayendo. Abajo atravesamos la pequeña cascada y encontramos otro pozo que nos deja en una galería en la que empiezan a aparecer formaciones, aunque al tratarse de un nivel fósil están bastante sucias.

Buscamos continuación y nos encontramos en un pequeño dilema, o continuamos por unos destrepes bastante estrechos y aparentemente complicados, o bajamos otro que encontramos con spits colocados en su cabecera. Elegimos la segunda opción y bajamos por este pozo comprobando que es bastante estrecho y tiene algo de roce.

Nos encontramos en un nuevo nivel por el que no encontramos continuación, por lo tanto nos toca subir al nivel de arriba y continuar por los destrepes antes mencionados. Nos encontramos una rampa en la que hay que instalar cuerda y una gatera tras esta rampa, esta gatera nos deja en un falso techo del último nivel. Hay que colocar cuerda por el techo, pues vamos pisando el falso techo y no hay que fiarse, pues al pisar suena demasiado hueco. Bajamos el último tramo de cuerda hasta el suelo de este nuevo nivel y recorremos unas amplias galerías que tienen gran variedad de formaciones y unos gigantescos cristales.

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Montamos el campamento al rededor de una estalagmita con delicadas cristalizaciones y comemos. Realizamos algunas fotos de las formaciones y subimos. Cuando llegamos al primer pozo nos encontramos que el caudal del agua ha aumentado considerablemente, y lo que antes era una pequeña cascada que se podía esquivar ahora era una cascada en toda regla, mientras subíamos este pozo nos duchamos completamente y pudimos comprobar cuando salimos de la cueva que estaba diluviando, y así continuó durante todo el día.

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