Torca del Mostajo

por Juan David Dueñas Moyano el  26 febrero, 2014 |
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Parece que el Sistema de Cubija (Matienzo) nos ha marcado, pues es la segunda vez en un mes que nos adentramos en él a través de la Torca del Mostajo. En la primera ocasión que lo visitamos recorrimos el nivel superior del sistema pudiendo comprobar que se trata de galerías fósiles con gran riqueza de formaciones. En aquella ocasión no localizamos el acceso al nivel inferior, y es totalmente comprensible, pues se trata de una pequeña ventana que pasa totalmente desapercibida.

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La entrada a la Torca del Mostajo se encuentra en la ladera del monte Enaso. Se divisa desde lejos pues está señalada por tres árboles, uno de ellos un Mostajo. La entrada es un pozo de 22 metros que nos deja en una especie de escombrera que conecta con una galería por la que hay que dirigirse a la derecha, pues por la izquierda la galería se colmata a los 100 metros aproximadamente. Continuando por la derecha llegamos a un gran pozo que salvamos por un pasamanos a la izquierda, una vez superado el pasamanos comienzan las estrecheces.

Nos introducimos por un pequeño laminador que a los pocos metros nos lleva a dos gateras, tomamos la de la derecha, bastante estrecha pero con el suelo de arena, por lo que si no somos muy corpulentos podemos pasar holgadamente. Después de superar esta gatera entramos en una galería con preciosas formaciones por la que avanzamos hasta llegar a su fin. Allí tenemos una continuación evidente por una ventana a unos 2 metros del suelo, pues hay una cuerda puesta para ayudarse a subir.

Arriba nos encontramos otra gatera, esta vez más estrecha que la anterior, no apta para claustrofóbicos. Tras superarla accedemos a las grandes galerías fósiles de Cubija, por dónde se avanza cómodamente. Si continuamos por estas galerías vamos encontrando grandes salas que la anterior vez recorrimos sin llegar a su final. En esta ocasión después de la gatera buscamos por la izquierda la ventana que comunica con el nivel inferior mediante un pozo de 40 metros.

Los ingleses que descubrieron la zona llamaron a este pozo el Golden Void, se trata de un pozo totalmente aéreo que está bastante regado sobretodo en la zona inferior. La pequeña ventana de acceso al pozo no hace justicia a las dimensiones de este. Una vez abajo nos encontramos en el nivel intermedio del Sistema de Cubija, que tiene comunicación con la Torca del Regatón, la Cueva de la Morenuca y el Cubío de Cubija. En algún momento fantaseamos con poder hacer una travesía en este sistema, pero parece que se trata de una tarea harto complicada, pues el nivel donde nos estábamos adentrado es laberíntico, así lo pudimos comprobar cuando empezamos a avanzar y vimos que había multitud de recorridos posibles y bifurcaciones.

Seguimos algunas marcas de carburo que debieron de hacer los ingleses durante sus exploraciones y nos fueron llevando por un recorrido con algunas trepadas complicadas hasta llegar a una gran sala dónde nos paramos a reponer fuerzas y comer. Con el estómago lleno fuimos siguiendo las marcas pero empezamos a ver que estaban por todos lados y no sabíamos cuales seguir, así que nos servimos únicamente de la orientación.

Continuamos por unas galerías más concreccionadas si cabe que las que habíamos visto en el nivel superior y tras superar varias salas y galerías llegamos a una nueva sala en la que se oía el agua correr por debajo nuestro, se trata del curso activo que circula por el nivel inferior del sistema. En este punto existe una trepada por cuerda de unos 10 metros que nos deja directamente en el “Hedgehog Passage” o Paso del Erizo, una angosta galería llena de formaciones muy finas que pinchan las manos, de ahí su nombre. Este es el punto hasta dónde llegamos, pues se hacía tarde y nos encontrábamos bastante alejados de la entrada. Nos dimos la vuelta y no tuvimos mayor problema para volver por donde habíamos venido, eso sí, subir el pozo de 40 nos hizo sudar, sobretodo a los novatos que aún no llevamos pantin.

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Según las notas de los ingleses que he interpretado a posteriori, el lugar donde nos dimos la vuelta (Paso del Erizo) continúa atravesando varias salas hasta convertirse en gatera, que da al “Italian Pitch” (Pozo de los Italianos). Este pozo es interesante pues comunica con la Torca del Regatón y con la Cueva de la Morenuca, pero ya se intuye que una travesía en este sistema tiene que ser sumamente complicada; hay varios niveles superpuestos, galerías laberínticas y estrecheces sólo aptas para unos pocos, sobre todo una gatera que une la Morenuca a este sistema por la que no todos pueden pasar.

*Las fotos de los enlaces son de los exploradores ingleses.

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